Es que

-Es que, mira, si me las gastas todas ya no tengo- dice una niña de tremendos ojos azules o verdes y una nariz muy respingona con una mirada profunda a diez centímetros de la cara de otra niña. Lo dice con la mirada de quien dice algo importante. Menos importante es que ambas llevan los patines puestos, que la niña de ojos verdes o azules lleva una bolsa de lacasitos y que habla perfectamente español y otro idioma que podría ser rumano.
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